«Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar» es un dicho que jamás comprendí del todo cuando en las clases de español de la primaria nos lo ponían como ejemplo de refrán. Ahora creo comprender lo que intenta decir, así como ahora sé por qué todos los demás nos vemos proyectados (o, por lo menos, en la mayoría de los casos) cuando nos dicen nuestros errores.Debe ser por eso que me molestó un poco la pretensión de Stephen King con este libro, porque a veces me doy cuenta de que muchos de mis propios escritos y proyectos pecan demasiado de pretensiosos. Estoy trabajando para mejorar eso, claro.
Aún así, no puedo ignorar el sabor agridulce que me dejó este libro.
Pues bien, para los que se lo estaban preguntando, Mientras escribo no es una novela, sino un compendio de memorias que hizo el escritor después de un accidente que marcó su vida con un antes y un después. No obstante, también es un intento que hace el mismo King con tal de comprender cuál es su papel como escritor y, de paso, dar algunos consejos sobre cómo ser un buen narrador.
No se confundan y no se dejen engañar por la publicidad. De hecho yo busqué por muchos meses este libro por eso último, los consejos. Pero, en esencia y hablando con sinceridad, se trata puramente de una autobiografía.
Sin embargo, no deja de ser interesante. Y no lo digo por el morboso sentimiento que todos experimentan al leer una biografía. Déjenme explicarme.
Mientras escribo está dividido en tres partes, dos de ellas autobiográficas.
La primera es un intento por parte de King por recordar todo lo que pudo de su infancia y de sus experiencias cuando niño. Este período, por demás, es muy vago y tan sólo marca una pauta para lo que viene después. Conforme pasan las páginas, King nos cuenta cómo le nació el amor a la literatura y, posteriormente, a la práctica de la misma, y cómo fue que empezó a escribir. Después pasa a sus años de juventud en la universidad, cómo conoció a su esposa y cómo ambos, junto con sus hijos, pasaron por la pobreza casi extrema.
La tercera parte (la segunda corresponde a los consejos) es una crónica acerca del accidente que lo dejó muy herido y que lo obligó a decirle a la prensa que «no escribiría más». Además, cuenta su lento proceso de recuperación y de cómo fue que volvió a escribir.
La segunda parte del libro es quizá la que les interese a todos, ya que es la que corresponde a los consejos. Está, asimismo, dividida en tres secciones que, según palabras del autor, clasifican la tarea del escritor. En primer lugar se encuentra la sección de fundamentos y herramientas; King dice que la mayor herramienta de un escritor son las palabras y, por lo tanto, su idioma juega un papel importantísimo, y recomienda que, antes de escribir, uno tome un curso de ortografía y gramática. Después viene la sección de la escritura, en donde el autor dice que no sólo hay que tener las herramientas adecuadas, sino que además se debe saber usarlas; por esto, admite que todo aquel que quiera escribir debe tener cierto talento o, por lo menos, un mínimo de conocimientos en literatura. En esta misma parte, el autor menciona cuál ha sido su experiencia en el proceso creativo (es decir, cómo saca sus ideas y cómo las desarrolla), así como el problema del tiempo y del poco apoyo que hay para los escritores hoy en día. Por último, viene la sección sobre la publicación; como todo buen escritor publicado y bien afianzado en la industria editorial, King recomienda la contratación de un agente pero, más importante todavía que eso, tener mucha humildad para aceptar las malas (y buenas) críticas.
El libro cierra con una lista de libros que, en palabras de King, le cambiaron la vida.
Bueno, eso es de todo lo que va este texto. ¿Cuál es mi opinión? Es un libro bastante recomendable, en lo que respecta a los consejos, que suelen ser útiles en general, siempre y cuando se ignoren los comentarios personales del autor (no creo que «Odio los adverbios de modo» sea apropiado para una clase de gramática).
En lo que respecta a la parte autobiográfica, es muy interesante ver cuál es la opinión que el mismo autor tiene de su vida. Hay que recordar que no sólo las biografías tienen validez, pues este tipo de textos te ayuda a comprender cómo y por qué un escritor escribe como escribe.
En lo personal, no soy fanático de Stephen King. De hecho, sólo he leído dos de sus novelas (Eso y La historia de Lisey), aunque eso no significa que no pudiera disfrutar de este libro.
¿Recomendable? Probablemente, pero no esperes gran cosa. Si eres fan de «el rey del terror», lo más probable es que te encante; si no, puede que te encuentres con un profundo análisis sobre lo que significa ser escritor.
Por mi parte, sería todo. Ahora a ustedes les corresponde leer.
¡Salu2! Y no se les olvide dejar sus comentarios.




